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Una lámpara diferente

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Esta es una manualidad que hice hace 6 años. Iba a empezar la universidad y me iba fuera de casa, así que quería tener algo con qué decorar la nueva habitación. Se me ocurrió una idea un tanto peregrina, pero después de exponer mi idea al manitas de la casa, no pareció tan descabellada. Costó unos días de trabajo, y tras superar unas cuantas dificultades que fueron surgiendo, obtuvimos el resultado final, bastante próximo a lo que había sido la idea en un principio:

Lámpara papel maché

El material que utilicé fue el siguiente:

     1- Una taza de desayuno de plástico (a la que no tengas especial aprecio).

     2- Alambre.

     3- Papel de periódico, papel de cocina, cola líquida, agua, brocha y un recipiente (para hacer papel maché).

     4- Un globo de cristal (realmente la idea partió de ver ese globo con forma de huevo en mi casa). Y aquí cito palabras textuales del manitas de la casa, que nos da una lección sobre materiales: “En este caso es el bulbo de una lámpara de alumbrado público, de las llamadas de ‘vapor de mercurio’ o vapor de sodio’ o ‘halogenuros metálicos’.  Esto se puede encontrar en los puntos limpios donde se recogen este tipo de lámparas cuando se retiran de las farolas. A esas lámparas se les quita el casquillo metálico por donde se enroscan a la farola con una piedra esméril.  Luego, con mucho cuidado se limpia el polvo blanco que la recubre por dentro y ya está lista.” =)

     5- Pintura especial para cristal, y témperas o acrílicos.

     6- Bombilla y cables para la instalación eléctrica.

Primero hay que cortar el asa de la taza. Luego se dobla el alambre alrededor del cuerpo de la taza para hacer el esqueleto de las patas y brazos. Con bolas de papel de periódico se da el volumen alrededor del alambre. Se elabora la pasta para el papel maché con la mezcla de cola y agua, y se empiezan a pegar tiras de papel de periódico alrededor de la estructura que se ha formado. Al principio puede resultar un poco caótico y parecer que se desmorona todo.

¡No desesperar!

Hay que tener paciencia e ir poco a poco, en un día no se puede hacer. Es mejor pegar pocas tiras, dejar secar y al día siguiente volver a añadir, que hacer un plastón enorme de una vez. Además hay que tener en cuenta que mientras añadimos capas de papel pueden deformarse las patas y brazos. Es importante vigilarlos e ir probando cómo encaja el globo de cristal, ya que todo el soporte y sujeción del mismo es el papel maché. Yo siempre hago las primeras envueltas con papel de periódico, porque me parece más resistente. Luego termino con papel de cocina o papel higiénico, que suaviza las formas y ayuda a rellenar pequeños huecos y añadir detalles. Por ejemplo, mi lámpara tiene un “cinturón”, que es un rollito de papel higiénico, y como su propio nombre indica, además de decorar, sujeta los brazos que recogen el globo, evitando que se abran excesivamente.

Mientras se deja secando la pasta, se puede aprovechar para tintar el globo. Para que se pudiese limpiar el cristal sin problemas, decidimos pintarlo por dentro. Y para que quedase uniforme, hicimos lo siguiente: derramamos una cantidad en el interior y comenzamos a girar el globo, de forma que la pintura fuese recorriendo toda la superficie. Si echamos pintura de sobra, sólo hay que volcar el cristal completamente para que escurra el tinte fuera. Dejamos secar y repetimos la acción varias veces, porque realmente esa pintura cubre poco.

Cuando el papel maché ya esté seco, se puede pintar y terminar de decorar.

Ahora le tocaría el turno al manitas, que nos montaría el tinglado eléctrico con la bombilla y los cables para que la lámpara haga su función. ¡Importante! la bombilla, además de ser de bajo consumo (cuña ecológica) es preferible que sea alargada porque si no, en el último momento en que fuésemos a montar la lámpara, nos daríamos cuenta de que ¡no cabe por la boca del globo! (parece una chorrada, pero estas cosas pasan por no pensar antes y emocionarse demasiado pronto).

Y cuando ya esté todo listo, sólo hace falta colocarla en una mesilla, y tendremos una lámpara que, aunque no sirva para leer, no nos dejará ciegos al encenderla a oscuras, sino que aportará, en este caso, un tono morado muy relajante….. =)

Lámpara 2 @

 Por desgracia y a pesar de haberle fabricado un embalaje especial para ella, un día, en uno de los traslados, la lámpara apareció resquebrajada =(. El cristal del globo no había resistido cinco años de idas y venidas, porque es muy finito. Fue trasladado a la enfermería y parece que está recuperado, pero ahora tiene desaconsejados los viajes, así que por el momento está bien guardada hasta que tenga un lugar definitivo donde ser expuesta y utilizada.

Un comentario »

  1. Pingback: A different lamp | El Taller de Nelumbonita

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