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Reciclando: Mueblecito de cajones

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En esta entrada mostramos de qué forma se pueden aprovechar unos cajones de madera que habían perdido su utilidad inicial.

Eran cuatro cajones de panel abiertos por uno de los lados. Tenían distintos colores, y alguno estaba desconchado, pero en general en buen estado.

Aquí están tres de los cuatro cajones para reutilizar. El cuarto llegó más tarde.

Aquí están tres de los cuatro cajones para reutilizar. El cuarto llegó más tarde.

Estos cajones tan divertidos podrían dar mucho juego en forma de mueblecito de estantes, por lo que llamamos al manitas de la casa para que nos ayudase con el diseño.

Tras arreglar con cola las grietas que había en alguno de los paneles, pintamos uno de los cajones de blanco, para hacer más atractiva la combinación de colores. Retocamos los desperfectos de los demás.

Después, se elaboró una base con ruedas, sobre la que apoyar el primero de los cajones.

Cajón con base de ruedas

El siguiente iría sujeto en cuatro puntos, mientras que los dos restantes quedarían fijados en un punto central, de manera que pueden girar. Tras ensamblar todo el conjunto, el resultado es el siguiente:

Aquí está el mueblecito de frente, con los cajones superiores ligeramente girados

 

Y aquí con el segundo cajón completamente girado, guardando objetos

Y aquí con el segundo cajón completamente girado, guardando objetos

Es un mueble muy útil para tener en el recibidor, o como mueble auxiliar, ya que gracias a sus ruedas se puede mover fácilmente. ¡Además, con el diseño y los colores animan cualquier estancia!

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Salón Creativa 2013 Madrid

Ayer Nelumbonita y Leandroteleco se pasaron por la feria Creativa 2013 de Madrid, en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo.

La primera impresión, para ser sincera, no fue buena. Mala organización y preparación, y no servía como excusa el ser el primer día, pues hoy era el tercero de los cuatro que duraba la feria.

Costó llegar al sitio, porque no veíamos indicaciones, e incluso una vez aparcado el coche en una zona cercana al recinto, tuvimos que preguntar a una persona para que nos indicara hacia dónde ir exactamente. Había algún cartel pegado a unas farolas, pero apenas llamaban la atención. Una vez llegamos a la puerta del pabellón, vimos que había dos colas, y nos pusimos en una, porque no veíamos diferencia. Cuando estábamos a punto de entrar, en una segunda puerta, vimos un cartel que servía para diferenciar la cola en la que había que ponerse, según tuvieras la entrada comprada online o no. Haciendo honor a la ley de Murphy, nos habíamos colocado en la fila incorrecta. No hubo manera de que nos dejaran cambiarnos de puerta sin tener que volver a hacer cola nuevamente.

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¿Cuánto costaba haber sacado los carteles a la entrada, en la primera puerta? Pues al parecer mucho, porque todos los que teníamos que volver a hacer cola lo decíamos y no se cambió nada.

Por fin dentro, fuimos directamente a coger una bolsa de la feria, que ya eran dos años en los que me quedaba sin ella, y esta vez ya no la iba a perder. También aquello era un caos total, señalando dos posibles caminos cuando por uno de ellos no se llegaba, con el guarda de seguridad diciendo que se podía pasar a buscar más tarde, que había bolsas para todos. Muchos entrábamos ya molestos, por lo que, cabezones, nos quedábamos en medio de las escaleras hasta conseguir llegar a una de aquellas bolsas.

¡Y por fin las conseguimos! Una bolsa cada uno, con una revista de labores. En este caso la chica del mostrador fue muy amable, porque acababa de repartir un montón de bolsas a un grupo de señoras exigentes y cuando pedimos nosotros, muy educadamente, que nos diera una revista diferente a cada uno, casi nos las dio como premio por la serenidad con la que llegábamos. (No nos vio en la cola..)

Así que nos adentramos en la selva de puestecitos llenos de cositas maravillosas, colores, formas y texturas, dejándonos sorprender y haciendo volar la imaginación. Comenzamos por puestos de artesanía en la cocina, todo tipo de accesorios para confeccionar tartas y cupcakes, hasta pudimos probar un pedacito de bizcocho de chocolate con crema pastelera decorándolo ¡Ñam!

Después pasamos a la sección manualidades no comestibles, aunque al principio el globo de felicidad y emoción se nos pinchó en un puesto en el que “los acompañantes de las mujeres” era mejor que se quedasen fuera. Podría parecer una sugerencia, pero realmente era una orden, por lo que, a pesar de tener cosas monas, ahí se quedaron, porque tamaño comentario es lo único que se merece.

En el extremo contrario, otro puestecito en el que me dieron un regalo sólo por estar curioseando sus productos. =) Además de la calurosa acogida, todo lo que tenían allí era precioso, así que pronto iremos a visitarles a su tienda.

En comparación con la feria de Zaragoza, es probable que hubiera más stands y quizás también más talleres, y que cambiasen algunas tiendas, pero en general el ambiente era muy similar. Eso sí, en Zaragoza la organización era perfecta, pese a que me quedé sin bolsa.

Y por supuesto, ¡tengo nuevas adquisiciones! Unos retales de una tienda de telas japonesas, que me volvieron loca, ¡no sabía cuáles elegir!, dos metros de cinta con la inscripción “Handmade”, una tela de caballos, y ¡una taladradora! Más grande que la del año pasado y con las siluetas de tarjetas de regalo, creo que la rentabilizaré mucho =D

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Recopilación de tarjetas de visita y compras.

Nada más por este año, esperemos que el próximo mejore sus puntos débiles y podamos dar una evaluación de 10.

Renovando el armario II – Dos faldas a partir de una

Hoy volvemos a rebuscar en nuestro armario ropero para describir un pequeño proyecto en el que hemos reutilizado restos de varias prendas para hacer otra nueva, en este caso una falda.

Todo empezó cuando Nelumbonita decidió cortar una falda que resultaba demasiado larga para su gusto. La reforma fue sencilla: un corte a la altura deseada, un remate a ganchillo para evitar que se deshilachara el borde y: voilà!

Apariencia de la falda original tras ser cortada

Detalle del remate a ganchillo tras cortar la falda original

 

 

 

Como el retal sobrante de cortar la falda era bastante grande y de colores muy bonitos y tacto agradable, decidí intentar sacarle partido de alguna manera.

Retal a partir del que surgió la idea.

Construcción de la cintura de la falda a partir del bajo de una camiseta vieja de algodón

El retal era demasiado corto para poder hacer una falda sólo con él, pero pensé que con un poquito más de tela podría quedar una prenda bonita. Como el remate del bajo ya estaba hecho de fábrica, decidí añadirle una cintura en vez de alargarlo por abajo, para así aprovechar el dobladillo que venía ya “de serie”. Así, el primer paso fue medir qué longitud de tela hacía falta añadir para lograr la largura deseada: en este caso fueron unos 15 centímetros. Aprovechando una camiseta vieja de algodón negro, corté la cintura en dos partes simétricas, tratando de adaptar la forma de la prenda a la de mi cintura; ¡hay que aprovechar las ventajas de hacer prendas a medida! 🙂 Una vez unidas las dos partes por los laterales, cosí un dobladillo en la parte superior lo suficientemente ancho para pasar por dentro una goma elástica, ya que me parecía que este método es más sencillo y cómodo que los botones o el ajuste mediante un cordón anudado.

Detalle de cómo colocar la goma para la cintura

Detalle del dobladillo en la parte superior de la cintura, por el que pasa la goma elástica para ajustar la falda

Para pasar la goma, primero se cose todo el dobladillo excepto una pequeña parte, por la que se introduce la goma que se va pasando hasta dar toda la vuelta. Después, se cosen ambos extremos de la tira elástica, y por último se cierra la parte del dobladillo que quedaba abierta.

Una vez acabada la cintura, ajusté el contorno del retal a la medida necesaria, para lo que hubo que estrecharlo un poco. Finalmente, con una costura sencilla (en mi caso punto atrás porque la hice a mano, pero si disponéis de máquina de coser probablemente sería mejor una costura un poquito elástica) se unen ambas piezas y ¡ya tenemos la falda!

Y ahora, a seguir rebuscando ideas en los cajones… ¡con un poco de imaginación se puede sacar partido a casi todo!

¡Falda nueva!

Pendientes de otolitos

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Los otolitos son cuerpos calcáreos que forman parte del oído de muchos organismos. Los otolitos de la merluza son blancos y tienen una forma alargada con un lado en forma de sierra. Son fáciles de conseguir, ya que este pescado es habitualmente consumido en los hogares.

Una vez bien lavados y secados son unas piezas muy bonitas para hacer unos pendientes. Sólo falta disponer de unas bases de pendientes, unas anillas y un poco de pegamento. Además se puede jugar con los tamaños, para hacer conjuntos de varios otolitos.

Pendientes de tres otolitos de diferente tamaño. Están unidos al pendiente con unos eslabones de una pulsera vieja

Pendientes de un otolito

 

Cesto de las labores – parte II

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En la parte I del cesto describí cómo hacer el tejido de ganchillo con el hilo de nylon. A continuación explicaré cómo elaborar el forro y cómo unir todas las partes.

En primer lugar, antes de cortar la tela es bueno fabricarse una plantilla con papel, forrando la famosa maceta de referencia, para poder tener un modelo en dos dimensiones. Con esta plantilla cortaremos la tela y también la goma eva, que recuerdo que iba a servir de relleno y de firme para la pared del cesto.  También nos ayudaremos de la base de plástico para recortar el círculo de la base del forro. Hay que acordarse de que aunque se marque la tela al tamaño de la plantilla, hay que dejar un margen para poder hacer la costura.

Seguidamente se corta la tela para los bolsillos interiores. Lo que hice yo fue cortar dos piezas: una que serviría para las tijeras, y otra que después quedaría dividida en varios bolsillos mediante costuras. El bolsillo para las tijeras lo corté con la anchura de las hojas y más largo que la tijera, para que la boca hiciera de tope al no dejar pasar los agujeros, y no se acabase agujereando el fondo con la punta afilada de las hojas.

Una vez tenemos todas las piezas cortadas, es hora de hacer los dobladillos. Se pueden hacer primero los que corresponden a la parte que no va a ir cosida al forro, y el resto se pueden hacer al mismo tiempo que se unen a la tela grande. Para ello mucha paciencia, muchos alfileres que ayuden a hacer buenas costuras, e ir comprobando periódicamente que lo que se va haciendo va por buen camino. Como la tela era de color verde con motitas amarillas, escogí un hilo amarillo que destacase. Por esto mismo, también procuré hacer las puntadas pequeñitas y uniformes (para mí fue todo un mérito, pues a la hora de coser me falta paciencia). Finalmente, se cosen las divisiones del bolsillo grande a la altura que se quiera, para hacer 3, 4 o 5 bolsillos.

Después hay que coser los extremos del forro para formar el cilindro, y unir la base.

En la siguiente explicación, se unen forro y tejido de nylon con los rellenos de por medio:

Primero hay que coser la base de plástico a la base del tejido de nylon. Se puede cortar una hebra del hilo de nylon, que es más resistente. Como mi aguja no tenía el ojal suficientemente grande, tuve que dividir la hebra en tres y trabajar con uno de esos hilos.

Una vez cosidas, se cose la tela al tejido de nylon, justo por la costura de la pared con la base. De esta manera ya está fijada la base de la cesta.

A continuación se introduce la goma eva entre el forro y el tejido de ganchillo. Lo siguiente es un paso complicado, pero con un poco de paciencia se hace. Consiste en coser la tela con el tejido de nylon por la parte superior de la pared, dejando entre medio la goma eva y procurando que la tela quede bien estirada. Alfileres y pinzas ayudan mucho, puesto que también hay que coser el dobladillo de la tela en este momento.

Aquí muestro el resultado del interior de la cesta. Se puede ver cómo queda el bolsillo de las tijeras. Al lado, el mosquetón con la costura que sujeta la goma eva. Al lado del ovillo de rafia rojo se ve también una de las costuras del cierre de la cesta, que también atraviesa la goma.

¡Ya tenemos la cesta formada! pero ¿se deforma la goma eva? Una opción es hacer unas costuras que atraviesen la goma eva para mantenerla fija. Yo lo hice al coser el cierre de la cesta y el botón, así ya había dos laterales fijados. Después cosí un mosquetón en el interior de la cesta como complemento, y también aproveché esta costura para ello. Hay que procurar no coger la goma cerca de los extremos, pues este material tiende a rasgarse con facilidad y el apaño podría terminar resultando inútil.

Por último sólo queda añadir los detalles para hacer más cuco el cesto, eso ya a gusto del consumidor. ¡Y después de lo que se ha hecho, eso ya es coser y cantar! =)

Cesto de las labores – parte I

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Tengo el honor de presentar el último regalo que he preparado =) Al ser para alguien muy especial, tenía que ser algo “grande”. Así que empecé a estrujar las neuronas en busca de una idea original y práctica. Me inspiré al ver una imagen en internet y a partir de ahí me puse en funcionamiento, con ayuda de sabios consejos. ¡Un costurero!

Los materiales los fui a buscar a una mercería que se ha convertido en el centro de mis ilusiones, me pasaría horas allí mirando todo lo que tienen…

1- Hilo de nylon de colores. Es un único carrete que va degradando el color de amarillo a azul y a verde. Este hilo es muy duro y resistente, pero por contra, es más complicado para tejer con el ganchillo.

2- Tela para el forro interior de la cesta. Calcula para forrar el interior y un poco más, para añadir bolsillos en los laterales.

3- Goma eva o etilvinilacetato. La utilizaremos para meterla entre el tejido de ganchillo y la tela interior, para dar más consistencia y cuerpo a la cesta. La intención es que al quedar abierta, la cesta adopte una forma circular y al cerrar el broche se puedan acercar los dos lados, como si fuera un capazo.

Otros materiales de que se compone este costurero son:

4- Plástico duro, para hacer la base redonda. Habrá que hacerle unos agujeros para coserla a la base de ganchillo.

5- Alambre para dar forma a las asas.

6- Artículos para decorar. En este caso, cinta semitransparente azul, un botón de madera, un colgante con forma de estrella y cascabeles pequeñitos de colores.

7- Ganchillo (nº 0 ), aguja lanera, aguja normal, hilo de coser, tijeras, alfileres, pegamento………¡paciencia e ilusión! =)

Como la manualidad es compleja, haré una primera parte en la que explique la parte del ganchillo, y posteriormente publicaré el resto en otra entrada.

Comencé confeccionando la cesta tejiendo con ganchillo el hilo de nylon. La técnica es igual que la del amigurumi, se comienza con un anillo de 6 puntos y en cada vuelta se dobla el número de puntos. Primero se hace la base, con punto bajo. Mi referencia fue una maceta, porque tanto el tamaño como la forma se asemejaban a la idea que tenía para el cesto (la base un pelín más estrecha que la boca). Cuando terminé la base, hice una vuelta enganchando los puntos en los de la penúltima fila, para que quedase un ribete que señalase el final de la base y además me ayudase a la hora de coser la base de plástico.

A continuación tejí la pared del cesto con punto alto. De la misma manera, con la técnica del amigurumi, con cuidado de no añadir demasiados puntos. Comprobar continuamente el trabajo hecho con la maceta es muy útil, pues permite ver fácilmente cuándo es necesario añadir puntos. Un poco por encima de la mitad de la altura del cesto, dediqué una vuelta a tejer un punto alto con varios de cadeneta, para dejar un calado y posteriormente añadir el lazo. Por último, para rematar el borde superior hice una fila formando arcos apuntados. Para ello,se pincha en un punto y se tejen tres puntos altos, uno de cadeneta y otros tres altos; dejando dos puntos en blanco, se salta al tercero y se hace un punto bajo para sujetar todo el arco anterior; se saltan dos puntos más y en el sexto se vuelven a tejer seis puntos altos. Así continuamente hasta terminar la vuelta.

Esquema para confeccionar los arcos apuntados: los arcos morados simbolizan puntos de la vuelta anterior; los coloreados son aquellos en los que se apoyan puntos; los huecos, los que han de saltarse. Las barras naranjas simbolizan los puntos a tejer; punto bajo o punto alto. El círculo morado en la parte superior representa el punto de cadeneta.

Para elaborar las asas primero dividí la cesta en dos partes, tomando como referencia la unión de las vueltas de la pared. Primero hice varios puntos bajos apoyándome en los puntos que quedan por debajo de los arcos, por el interior de la pared del cesto. Después tejí una cadeneta suficientemente larga para dejar pasar la mano holgadamente, y volví a apoyar en el otro extremo de esa mitad. Di media vuelta y fui envolviendo la cadeneta con puntos bajos, dándole un aspecto de tubo al asa. Repetí el mismo proceso en la otra mitad del cesto, y por último introduje los alambres por dentro de ese tubo que se había formado.

Lo último que queda por tejer es el cierre. Basta con hacer dos líneas de punto alto, y acabar uno de los extremos con una cadeneta que ejerza de ojal para el botón que se ha elegido.

¡¡La semana que viene terminamos la labor!!

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